El uso de energía solar a nivel doméstico es cada vez más popular en nuestro país por diferentes razones: se han abaratado costes, tenemos más conciencia medioambiental y somos el país europeo con más días de sol al año. Por todas esas razones, instalar paneles fotovoltaicos es hoy en día una opción ventajosa que se amortiza en pocos años y que es objeto de subvenciones e impuestos municipales reducidos.

La instalación de un sistema de energía solar fotovoltaica la realizan siempre profesionales, que primero prevén las necesidades energéticas de la vivienda, realizan después de la instalación y finalmente se ocupan de su mantenimiento.

Los trabajos de instalación se suelen presupuestar en función de la capacidad de suministro que se va a necesitar. Por ejemplo, una instalación de 1000 W para 1-2 personas costaría unos 3.000 €, mientras que una de 3000 W, que cubriría las necesidades energéticas de 4-6 personas, estaría en torno a los 9.000 €.