La fachada es uno de los elementos más importantes de una casa porque, además de aislar el interior, es su sello, lo que da idea del estilo que se ha querido imprimir en su construcción; de ahí la diversidad de acabados que puede tener, desde ladrillo caravista a piedra o mortero monocapa. No siempre se tiene poder de decisión sobre su estética, especialmente si se trata de la reforma de una casa antigua que forma parte de una urbanización, pero siempre se puede hacer que luzca su mejor cara con un buen mantenimiento.

Construir, revestir una fachada ya existente con un acabado que la aísle y embellezca o limpiar, impermeabilizar y pintar son muchos de los trabajos que puede necesitar una fachada para ofrecer su mejor cara.

El precio de los trabajos es muy variable según el material. Recubrir una fachada cuesta desde 35 € el m2 de encalado a 165 € el m2 de fachada ventilada.