Precio de un huerto urbano

El precio medio de montar un huerto urbano es de 240 €.

En esta guía

¿Por qué construir un huerto urbano?
Antes de construir un huerto urbano
Tipos de huertos urbanos
Tipos de abono
¿Cuándo abonar un huerto urbano?
Sistemas de riego
Plantones y semillas
Plantas
Precio
Extras
¿Qué más hay que tener en cuenta?

¿Cuánto cuesta montar un huerto urbano?

Un huerto urbano es un espacio donde se cultivan hortalizas y plantas comestibles o aromáticas destinadas al consumo, a nivel doméstico y en entornos no rurales. Los huertos urbanos empezaron a popularizarse en los EEUU durante la Segunda Guerra Mundial. Hoy día los huertos urbanos se cultivan para el autoconsumo, como afición y con un objetivo estético, en terrazas, azoteas, balcones y pequeños jardines.

El precio medio de montar un huerto urbano en dos mesas de cultivo de PVC, con 4 hortalizas en cada mesa, 170 l de sustrato y sistema de riego automático es de 240 €.

¿Por qué construir un huerto urbano?

Hay muchas razones por las que merece la pena construir un huerto urbano, si disponemos del espacio necesario y tenemos tiempo para cultivarlo.

Las ventajas de estos huertos son muchas: se puede controlar el cultivo para que sea ecológico y sostenible, generan satisfacción personal, reducen el uso de envases de plástico, favorece el conocimiento del medioambiente y los recursos naturales y aportan un efecto relajante. Además, los huertos urbanos comunitarios favorecen la colaboración vecinal y ayudan a crear espacios verdes en las ciudades.

Antes de construir un huerto urbano

Aunque podemos adaptar cada huerto a nuestras necesidades, es conveniente tener en cuenta los siguientes factores:

  • Espacio. Los huertos urbanos suelen ser de exterior, aunque también se pueden plantar mini-huertos de hierbas aromáticas en el interior, por ejemplo, en la cocina o en una pared. Se necesita un espacio en la terraza o el balcón donde poder colocarlo y trabajar con comodidad. Si no hay mucho espacio, la opción del huerto urbano vertical puede ser una buena alternativa.
  • Emplazamiento. Conviene buscar un lugar con una buena orientación, que favorezca la luz natural para conseguir un buen crecimiento de las especies. En este sentido, hay plantas “brújula” que pueden servir como indicador, es el caso de la menta y el romero, que crecen hacia el oeste y el norte, respectivamente. Lo mejor es colocar el huerto urbano hacia un lugar determinado y observar el crecimiento de las especies para después situarlo en la posición correcta. Además, es aconsejable que el huerto urbano esté en un lugar de fácil acceso, que permita trabajar con comodidad, con las herramientas y los productos (semillas, abono) cerca y con una toma de agua en las proximidades. Si el huerto urbano necesita un aporte extra de luz, habrá que colocarlo cerca de una toma de corriente de exterior.
  • Luz. Es el factor más importante. Todas las plantas deben recibir un total de entre 6 y 8 horas de luz diarias para poder crecer. Además, hay especies de sol y de sombra que podemos elegir para adaptarlas a nuestro huerto urbano particular.
  • Climatología. Dependiendo del tipo de clima de la zona donde se ubique el huerto urbano, elegiremos unas especies u otras. Hay especies que soportan mejor el sol directo, el calor, el frío, la humedad o la sequía. Conviene informarse antes sobre este tema para obtener buenos resultados.
  • Agua. Las necesidades de agua de las plantas nos ayudarán a elegir el tipo de riego: con manguera o regadera o riego integrado. En este sentido, también hay que tener en cuenta el tiempo que tendremos para cuidar del huerto o si vamos a pasar largas temporadas fuera.
  • Tiempo de dedicación. ¿Cuántas horas semanales vamos a dedicar al huerto? Hay plantas que requieren más cuidados, y otras son mucho más autosuficientes. Es importante ser realistas con este aspecto y pensar en el tiempo que vamos a pasar cuidando el huerto urbano para no imponernos una tarea demasiado pesada y terminar desistiendo del proyecto.

Tipos de huertos urbanos

En general, los huertos urbanos se pueden clasificar atendiendo a dos aspectos: su uso y su ubicación. Los tipos más usuales son los siguientes:

Según su uso

Dependiendo las personas que compartan el huerto urbano y su emplazamiento, pueden ser de dos tipos:

Huertos comunitarios

También conocidos como “huertos sociales”, son huertos urbanos cultivados en terrenos o solares fuera de las viviendas y divididos en parcelas. Su cultivo se basa en la agricultura sostenible y ecológica. Normalmente, estos huertos se ubican en terrenos de propiedad pública que los ayuntamientos ceden a los vecinos. Suelen contar con una serie de servicios comunes que ayudan a hacer más económico su mantenimiento: accesos, vallados, sistemas de riego, etc.

Pueden ser de cuatro tipos: de subsistencia para la producción y el consumo de hortalizas, terapéuticos como parte de terapias para personas aquejadas de distintos problemas, de ocio para desarrollar la afición por la horticultura durante el tiempo libre, y educativos para colegios, donde los niños y niñas pueden tomar contacto directo con la naturaleza y la agricultura.

Existen cooperativas e incluso empresas que permiten arrendar una parcela para el cultivo del huerto urbano, con precios desde 1 € el m2 al mes que incluyen la parcela, la toma de agua (el consumo se abona aparte), asesoramiento, herramientas de uso comunitario, opción de mini-tractor, talleres y cursos e incluso espacios comunes para el ocio provistos de barbacoas.

Huertos domésticos

Son los huertos urbanos privativos de cada vivienda. Se suelen cultivar en los balcones, terrazas, azoteas, jardines y patios. También los hay verticales y de interior. Son huertos urbanos destinados al autoconsumo y al ocio.

Según su contenedor

Un huerto urbano se puede cultivar prácticamente en cualquier lugar, si cuenta con las condiciones adecuadas de riego y luz. Dependiendo del contenedor donde cultivemos nuestro huerto urbano, hay distintas opciones:

  • En mesa de cultivo. Son huertos cultivados en contenedores elevados con patas. Los hay de madera, metal y plástico (PVC), e incluso modelos que llevan ruedas para ser transportados a modo de carretilla.
  • En jardinera o contenedor. Estos huertos se cultivan en contenedores sin patas, colocados directamente sobre el suelo. Los hay con forma escalonada y forrados de tela geotextil, para poder cultivar más especies en menos espacio. Normalmente son de madera con forro geotextil o de terracota, aunque también los hay con acabados contemporáneos como el acero oxidado o la fibra natural.
  • En cama de cultivo. Son huertos urbanos para jardines, no se pueden cultivar en terrazas, balcones o azoteas, salvo en casos muy puntuales. Las camas de cultivo son cerramientos de madera, aluminio, plástico o materiales flexibles que crean un cercado alrededor de una parcela de terreno. No llevan fondo de geotextil, el sustrato se vierte sobre una capa de drenaje (gravilla), colocada directamente sobre el terreno nivelado.
  • Huerto vertical. Similares en concepto a los jardines verticales, son huertos urbanos creados en la pared sobre una base de material flexible geotextil, estructuras de plástico, jardineras de madera colgantes, elementos reciclados como palets de madera, macetas, etc.

A continuación se detallan las ventajas y los inconvenientes de cada tipo de huerto urbano, así como los precios de los contenedores o bases (sin instalación):

TipoVentajasInconvenientes

En mesa de cultivo

(PVC 35 €)

(Madera 74 €)

Más cómodos

No hay que agacharse para cultivar

Dejan espacio debajo para las herramientas y los productos

Muy decorativos

En distintos colores

Impiden el acceso de plagas reptantes, como los caracoles

Algunos resultan un poco endebles

Ocupan espacio

Deben tener por lo menos 30 cm de profundidad

En jardinera o contenedor

(Mimbre y geotextil 22 €)

(Terracota 70 €)

(Madera y geotextil 75 €)

Muchas opciones para escoger

Los más decorativos

Precio más elevado

Ocupan mucho espacio

Hay que agacharse para trabajar en ellos

En cama de cultivo

(Desde 50 €)

Evitan la erosión del terreno del huerto

Impiden el tránsito de personas o animales

Sirven como barrera para plagas

Concentran los nutrientes del suelo

No sirven para balcones o terrazas

Las de madera requieren mantenimiento

Pueden generar hierbas no procedentes

Hay que agacharse para trabajar en ellas

Vertical

(Plástico 47 €)

(Kit de madera 70 €)

No ocupan espacio

Muy decorativos

Para interior y exterior

Muchas opciones de diseño, colores, tamaños y materiales

Perfectos para aromáticas

No permiten cultivar hortalizas de determinado tamaño

Las especies pueden no crecer bien

Son más decorativos que destinados al consumo


Tipos de abono

Según su origen

Como cualquier otro huerto o jardín, el huerto urbano necesita ser abonado de forma regular para reponer los nutrientes del sustrato. Según su origen, los abonos empleados son de dos tipos: orgánicos y químicos.

Orgánicos

Pueden ser de origen animal, es decir, procedentes de excrementos de animales, y vegetal, procedentes de restos vegetales. Resultan ideales para hortalizas destinadas al consumo, ya que no llevan elementos químicos o sintéticos perjudiciales para la salud. Mejoran el suelo, pero no aportan nutrientes ni minerales de forma inmediata. Los más habituales son el estiércol de caballo o vaca, el compost, restos vegetales y orgánicos fermentados en una compostadora, y turba para macetas y semilleros. En huertos urbanos no muy grandes, puede ser suficiente con aportar abono orgánico de forma regular.

Químicos

Estos abonos se sintetizan de forma química en laboratorios. No mejoran el suelo a la larga, sino que se encargan de hacer un aporte extra de nutrientes en un momento concreto, por ejemplo, antes de sembrar. Por esta razón, más que abonos se consideran fertilizantes. Los hay de dos tipos: minerales, que combinan distintos productos minerales para crear abonos específicos para cada planta, y organominerales, que mezclan materia orgánica y mineral, creando también fertilizantes a la medida de cada planta. En un huerto urbano doméstico no suele ser necesario aportar abonos de este tipo, siempre que se usen abonos orgánicos.

Según la liberación

También se pueden clasificar los abonos dependiendo de su liberación. Los de liberación rápida aportan una inyección rápida de ciertos elementos necesarios para el crecimiento de las plantas, mientras que los de liberación lenta permanecen en el suelo varios meses y van nutriendo el sustrato poco a poco. Por ejemplo, en verano conviene abonar con un producto de liberación rápida para compensar la pérdida de nutrientes debida al mayor riego, y en otoño-invierno sustituirlo por uno de liberación lenta que actúe durante el periodo de latencia, con menos riegos.

¿Cuándo abonar un huerto urbano?

No es fácil determinar con exactitud cuándo se debe abonar el huerto urbano. El abonado dependerá de las especies plantadas, la estación del año y el aporte de agua por el riego. En general, se puede recomendar lo siguiente:

  • Aportar abono orgánico a principios del mes de octubre para cubrir las necesidades de las plantas de cara al invierno.
  • Aportar abono orgánico a principios de marzo para que las plantas tengan nutrientes para brotar en primavera.
  • Aportar abono en mayo para la floración.
  • En verano, en zonas muy cálidas y secas se recomienda colocar un acolchado de paja sobre el suelo para evitar la evaporación del agua.

Sistemas de riego

El riego del huerto urbano es un aspecto fundamental. Elegir bien el sistema de riego puede suponer el éxito o el fracaso de nuestra cosecha. En estos huertos, algunos sistemas como los aspersores y los difusores no se suelen emplear, dado su pequeño tamaño. Los dos sistemas más empleados son el riego tradicional y el riego automático, pero el riego por exudación es otra opción posible:

  • Riego tradicional. Con manguera o regadera, es el más habitual. Permite disfrutar del momento del riego por la tarde, añadiendo el placer de la tarea. Sin embargo, puede hacerse pesado tener que estar pendiente del regado y corremos el riesgo de encharcar el sustrato o quedarnos cortos.
  • Riego automático. En los huertos urbanos, instalar un sistema de riego automático por goteo es una excelente opción. Estos sistemas aportan el agua necesaria para cada planta y en cada estación del año, de acuerdo a la programación establecida. Ahorran agua, evitan encharcamientos y permiten ausentarse de la vivienda durante temporadas sin miedo a que las hortalizas se sequen. Es un sistema perfecto para jardineras, mesas de cultivo, huertos verticales, etc.
  • Riego por exudación. En este sistema, el agua se filtra al suelo por unas tuberías porosas. Su ventaja frente al goteo es que el agua solo se filtra al suelo cuando este va perdiendo humedad, de forma gradual. Apenas hay evaporación o encharcamientos y se ahorra agua. Es mejor que las tuberías vayan enterradas. El precio de instalar un sistema de riego por goteo automático o por exudación en un huerto urbano de 25 m2 ronda los 100 €.

Plantones y semillas

Para cultivar las hortalizas del huerto, existen dos opciones: mediante plantones o con semillas. Cada opción tiene sus ventajas y sus inconvenientes, así como su método de plantado.

  • Las semillas se plantan haciendo un pequeño agujero en el sustrato y depositando en él la semilla. Luego se cubre el hoyo de nuevo y se compacta el sustrato con las manos, eliminando las bolsas de aire. La profundidad de plantación y la distancia entre semillas depende de cada especie, y por lo general vienen indicadas en los envases. Un sobre de semillas (la cantidad depende de la hortaliza) tiene un precio de cerca de 1,50 €. Una buena opción es emplear semilleros. Son bandejas de plástico formadas por pequeños depósitos donde se plantan las semillas hasta que germinen, para después trasplantar los plantones que estén en mejores condiciones. Se pueden adquirir desde unos 3 €.
  • Los plantones son pequeñas plantitas crecidas en viveros, que se trasplantan directamente en el huerto urbano. El precio de los plantones depende de la especie, por ejemplo: 6 plantones de lechuga salen por unos 2 € y de mata de tomate cherry por unos 3 €.

En esta tabla comentamos cuándo escoger cada opción:

Opción de plantadoCuándo escogerla
Semillas

Si tenemos tiempo y paciencia

Si queremos ver el proceso de crecimiento de la planta desde el principio

Cuando hay menos presupuesto

Plantones

Si no tenemos tiempo y/o paciencia

Si queremos tener un huerto urbano bonito desde el primer día

Cuando hay más presupuesto

Si queremos garantizar el crecimiento de las especies


Plantas

El huerto urbano da cabida a todo tipo de plantas comestibles, que además se pueden combinar con otras especies ornamentales para aportar belleza. Sin embargo, algunas son más adecuadas para este tipo de huertos por sus buenos resultados que ofrecen. Si bien la climatología de la zona influye en las especies a cultivar, si instalamos un buen sistema de riego y elegimos bien las plantas es posible cultivar prácticamente todas en cualquier lugar. Las hortalizas que mejor se adaptan a los huertos urbanos son las siguientes:

  • Tomate. Es la “reina” de las opciones para el huerto urbano. Si el huerto es pequeño o vertical, lo mejor es elegir la variedad cherry. Se planta de enero a mayo.
  • Pimiento. Es una especie trepadora, como el tomate, por lo que habrá que entutorarla. Se planta de febrero a mayo.
  • Zanahoria. Muy resistente, necesita poco abonado. Se planta de febrero a septiembre.
  • Lechuga. Otra de las especies “estrella” del huerto urbano. En zonas frías conviene protegerlas con un plástico, a modo de invernadero. Se puede plantar durante todo el año, desde enero hasta noviembre.
  • Fresa. Muy decorativa, es también ideal para huertos urbanos verticales. Se planta de febrero a noviembre.

Otras especies que también dan buenos resultados son las habas, pepinos, espinacas, berenjenas, rábanos, ajos y cebollas.

Precio

El precio de un huerto urbano incluye el contenedor, el sustrato o tierra a unos 0,2 € el litro, las plantas como plantones crecidos desde 4 € la unidad y el sistema de riego si lo hay.

  • Montar un huerto urbano con 2 mesas de cultivo de PVC de 100 x 40 x 40 cm cada una, con 4 hortalizas (plantones ya crecidos) en cada mesa y 170 l de sustrato en total tiene un precio de unos 170 €. Si las mesas son de madera, el precio subirá a unos 230 €.
  • El mismo huerto urbano plantado en jardineras de mimbre y geotextil tiene un precio de unos 100 €. En jardineras de terracota el precio es de 200 € y en jardineras de madera y geotextil de unos 230 €.
  • Un huerto urbano vertical con dos estructuras flexibles de plástico, con cuatro hortalizas por panel sale por unos 130 €. Si lo creamos con dos kits de jardineras colgantes de madera, el precio sube a unos 170 €.
  • Si añadimos un sistema de riego automático por goteo o exudación, el coste subirá en unos 70 €.

Los profesionales que montan los huertos urbanos son los jardineros.

Extras

Higrómetros

Los higrómetros son herramientas a batería que miden el nivel de agua del sustrato y lo indican en una pantalla o escala. También suelen indicar otros datos, como la temperatura del suelo y el pH del sustrato. Su precio parte de unos 24 €. Además de higrómetros, existen sensores de humedad desde unos 40 € que se conectan a la red y a los sistemas de riego, para controlar de forma automática el aporte de agua dependiendo del nivel de humedad de la tierra.

¿Qué más hay que tener en cuenta?

  • Permisos. En principio, no es necesario tener permiso del ayuntamiento o la comunidad para poner un huerto urbano en la terraza, el jardín o el balcón. Sin embargo, todo depende del tamaño de este, sus características y las necesidades de agua que tenga. Siempre conviene consultarlo antes a la junta de vecinos.
  • Abonos verdes. Son plantas que se cultivan alrededor del huerto, que además de proteger el sustrato se incorporan a él cuando mueren, generando nutrientes. En los huertos urbanos domésticos no se suelen utilizar, aunque en los comunitarios o de jardín pueden ser una buena opción.
  • Contenedores. Los contenedores destinados a los huertos urbanos deben ser de materiales que soporten bien la estancia a la intemperie y la humedad. La madera suele estar tratada en autoclave, mientras que los metales son galvanizados o inoxidables.
  • Iluminación. Los huertos urbanos situados en el exterior no necesitan más iluminación que la luz solar. Si los orientamos bien y elegimos las especies adecuadas (de sol, semisombra o sombra), crecerán adecuadamente. Los huertos urbanos de interior son menos habituales; de instalar uno, habrá que equiparlo con iluminación LED específica. Normalmente se emplean lámparas LEDs especiales para horticultura (con casquillo E27 y potencia de 12, 24 o 36W) y LEDs montados en serie en estructuras de cajones (entre 300 y 600W).
  • Protección del frío. Durante el invierno, podemos proteger las plantas más delicadas y los plantones con velos de hibernación de polipropileno (6 € por 20 metros).
  • Alternativas a los contenedores. Si tenemos poco espacio, podemos cultivar un huerto urbano en macetas o bolsas de rafia. Las macetas deben tener una altura mínima de unos 25 cm para favorecer el desarrollo de las raíces. Otra buena opción es reciclar bolsas de rafia, sacos de yute, etc. Al estar trenzados, favorecen la ventilación del terreno y drenan el exceso de agua. Sin embargo, no suelen quedar muy estéticos por su forma irregular.
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