Precio de una piscina de agua salada

El precio medio de una piscina de agua salada es de unos 20.000 €.

¿Cuánto cuesta construir una piscina de agua salada?

Una piscina de agua salada lleva un sistema de desinfección del agua basado en la salinización. En lugar de un sistema de cloro, bromo u oxígeno activo, las piscinas de agua salada incluyen unos sistemas llamados “cloradores salinos” que utilizan sal común para tratar el agua. Estos sistemas sirven para todo tipo de piscinas: de obra, prefabricadas, de liner, elevadas o a nivel de suelo.

El precio medio de una piscina de agua salada de obra de 6 x 3 m y 1,15 m de profundidad media con revestimiento de liner y clorador salino de gama media es de unos 20.000 €.

Funcionamiento

Una piscina de agua salada funciona mediante un clorador salino que utiliza sal para generar cloro gaseoso. En lugar de tener que aportarlo en pastillas, el clorador lo genera directamente en el agua mediante electrólisis. En este proceso, la electricidad separa los elementos de los compuestos de la sal y los vuelve a juntar, creando nuevos compuestos como el cloro gaseoso o el hipoclorito sódico.

El cloro generado es ecológico: después de haber desinfectado el agua, se descompone y vuelve a convertirse en sal.

Niveles de sal y de cloro

Una piscina de agua salada no es una piscina de agua marina. El agua de estas piscinas lleva un porcentaje de sal muy inferior al del mar: menos de un 10% de la cantidad que contiene el agua marina. Por esta razón, cuando nos bañamos en estas piscinas el efecto de la sal es inapreciable. No deja restos en la piel, no reseca el pelo y no irrita los ojos.

Ventajas e inconvenientes

Las piscinas de agua salada son una estupenda opción para viviendas y comunidades. Estas son todas sus ventajas y alguno de sus inconvenientes:

Ventajas

  • Evitan el uso de cloro, eliminando el desagradable olor y los efectos irritantes de este producto.
  • Ahorran en productos de desinfección, solo es necesario llenar el clorador de sal una vez instalado.
  • Normalmente no hay que añadir sal. Si hay que hacerlo, sale mucho más barata que el cloro.
  • Ahorran trabajo, el proceso se realiza de forma automática, sin tener que añadir productos o controlar el nivel.

Inconvenientes

  • En piscinas de obra pintadas, la sal puede decolorar la pintura o hacer que se desprenda.
  • Los cloradores salinos son caros y requieren instalación profesional.
  • Si se estropean hay que pagar las reparaciones.
  • Gastan más electricidad.
  • Aunque no es habitual, el agua salada puede estropear las plantas o el césped cercanos.

Cloro vs agua salada

Las piscinas con desinfección a base de cloro y las piscinas de agua salada tienen características distintas. En esta tabla las indicamos:

CaracterísticasPiscinas con agua tratada con cloroPiscinas de agua salada
Sistema/DosificaciónSe añaden manualmente al agua o a través de un dosificador automáticoClorador salino instalado
ProductoCloro en pastillasSal común
Precio del sistema

Dosificadores flotantes (para piscinas pequeñas): desde 4 €

Dosificador automático instalado: desde 57 €

Clorador salino para piscinas de hasta 26.500 litros (45 m3) : desde 159 € más instalación


Precio del productoCloro: 10 €/mes en temporada de usoSal: 5 kg/m3 antes de la puesta en marcha. Precio: 9 €/25 kg. Total para una piscina de 45 m3: 81 €

Instalación

Pasos previos

El proceso de instalación de un sistema de cloración salina en una piscina empieza eligiendo el aparato adecuado para tratar el volumen total del agua. La piscina debe tener agua limpia a una temperatura no inferior a 15º C. Hay que verificar que la tubería de retorno del circuito de filtrado es lo suficientemente larga como para permitir la instalación del clorador; si no lo es, habría que prolongarla. También es importante analizar el nivel de cloro para asegurarse de que es correcto y añadir sal directamente al agua (5 kg/m3).

Instalación

Instalar un clorador salino en una piscina de agua salada es un trabajo complicado que es mejor encargar a un profesional. Las conexiones eléctricas e hidráulicas deben ser perfectas para garantizar un buen funcionamiento del equipo y para evitar averías en la red eléctrica.

El sistema se instala inmediatamente después del filtro de arena o de cartucho para que el agua que entre en él llegue sin impurezas. La instalación consiste en cortar y retirar un trozo del tubo del circuito para colocar la célula en su lugar. Después se instalan la sonda y el inyector, y se termina conectando el panel de control del sistema y el regulador. Todo el sistema va conectado a la red eléctrica: tanto el clorador como el regulador deben funcionar al mismo tiempo que el sistema de filtrado de agua de la piscina.

Precio

Las piscinas de agua salada requieren una inversión inicial mayor que las de agua clorada. Un clorador salino básico para una piscina de unos 45 m3 se puede adquirir a partir de 159 €, pero si elegimos uno de gama media que es más aconsejable, el precio ascenderá hasta los 400-500 €. Si elegimos un sistema de última generación que gestione automáticamente la desinfección del agua y optimice los costes (con control desde el móvil), el precio sube a unos 2.000 €.

El coste de la instalación de un sistema de tratamiento para piscinas de agua salada ronda los 250-300 €. Adquirir el clorador salino con la instalación incluida suele reducir el coste total.

El precio de la sal necesaria para el arranque es de unos 80 €. Los costes en electricidad de una piscina de agua salada son unos 30-40 € más elevados que los de una piscina con agua clorada.

A este coste hay que añadirle el precio de las células de electrólisis, que normalmente hay que renovar cada 3 años (dependiendo del uso de la piscina y del clima; a más calor, antes se estropean). Hay células de recambio desde 220 €.

Mantenimiento

Aunque algunos fabricantes afirman que las piscinas de agua salada con clorador salino no necesitan mantenimiento, no es del todo cierto. Si el sistema no lleva gestión inteligente del tratamiento que controla los niveles de pH y de cloro, periódicamente habrá que medir el pH del agua y el nivel de cloro para asegurarse de que está en buenas condiciones. Los niveles correctos son de 0,5 a 1 ppm de cloro y un pH de entre 7 y 7,4.

La célula del clorador salino se debe revisar, limpiándola si es necesario. Si el agua de la zona es muy dura habrá que revisarla más a menudo. Para retirar las incrustaciones de cal hay que sumergir los electrodos de la célula en un producto a base de ácido clorhídrico. Los cloradores salinos de gama media-alta suelen tener sistemas autolimpiables (desde 550 €).

¿Qué más hay que tener en cuenta?

  • Normativa: el Real Decreto 742/2013 regula los criterios sanitarios básicos de las piscinas situadas en España. En este documento no se indica ninguna disposición particular sobre piscinas de agua salada. Únicamente se hace hincapié de la obligación de mantener el agua debidamente tratada y desinfectada.​
  • PH: en las piscinas de agua salada el pH suele ser más elevado que en las de agua clorada. Esto se puede evitar instalando un clorador salino de alta gama o  montando en el sistema un regulador del pH (250 €).
  • Materiales: el nivel de sal presente en las piscinas de agua salada no suele ser dañino para los materiales de los revestimientos, accesorios, etc. Si se mantiene la proporción de sal correcta, los objetos de acero inoxidables como escaleras o barandillas no tienen por qué estropearse más que en una piscina de agua clorada. En el caso de los elementos plásticos como los toboganes, es recomendable escogerlos en fibra de vidrio que resiste bien el agua salada.
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