Los suelos son quizá el revestimiento de la casa que más cuidadosamente se debe elegir, porque definen profundamente su estilo, tienen un importante efecto óptico sobre la percepción del espacio y van a determinar el tiempo y presupuesto que haya que dedicar a su limpieza y mantenimiento, entre otras cosas.

Hay una enorme variedad de suelos de interior en el mercado, cada uno con diferentes pros y contras que deben ser sopesados con minuciosidad: tarimas de madera, laminados, suelos cerámicos, piedra natural, microcemento, baldosa hidráulica, resinas epoxi, y también los flexibles, como los linóleos y los vinílicos. De la instalación de algunos se encargan los parquetistas, mientras que otros los instalan albañiles.

En función del tipo de suelo, así serán los precios. Un suelo laminado de buena calidad instalado sale, de media, a unos 25 € el m2, una tarima de madera sobre rastreles, 32 €, y uno porcelánico, 35 €.